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La
Fundación aspira a contribuir en forma
significativa a mejorar la situación de
las niñas encomendadas a su cuidado y de
esa forma contribuir también, en pequeña
escala, a solucionar los problemas de la niñez
en el país. Para lograr este objetivo,
la Fundación se rige por el principio de
la prioridad del interés de las niñas,
ejerciendo e inculcando un sentido de responsabilidad
social dentro de un marco de educación
integral.
La
Fundación es consciente de que su labor
es temporal y de que el ambiente más favorable
para el desarrollo de una niña es el ámbito
familiar. Por lo tanto, también realiza
actividades de apoyo y educación con las
familias para procurar que logren superar las
situaciones de violencia o abuso. De esa forma,
la Fundación busca fortalecer la familia
y propiciar un ambiente constructivo para el desarrollo
de las niñas de manera que éstas
puedan reintegrarse al hogar familiar.
La
administración de la Fundación se
lleva a cabo mediante una combinación de
voluntariado y personal asalariado. El órgano
superior de administración es el Consejo
de Fundadores y Benefactores, el cual nombra una
Junta Directiva que dicta las políticas
de gestión y operación. La gestión
la realiza un grupo de voluntarias, mientras que
la operación cotidiana está a cargo
de cuatro religiosas de la orden Hermanas de Bethania,
apoyadas tanto por voluntarias como por personal
asalariado.
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